Por fin es Viernes

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Hace mucho tiempo atras, caminaba por el camino de la vida. Un día ví un letrero, que decía: » La Tienda del Cielo».  Me fui acercando y la tienda se fue abriendo. Cuando me vine a dar cuenta, ya estaba parado dentro de ella. Vi muchos ángeles, parados donde quiera, uno me dió una canasta y me dijo: «Hijo Mío compra con cuidado»   Todo lo que un cristiano necesitaba estaba en esa tienda. Y lo que no te podías llevar ahora lo podrás llevar después.

Primero compré Paciencia, Amor estaba en la misma fila: más abajo había Comprensión, eso se necesita dondequiera que uno va. Compré dos cajas de Sabiduría y dos bolsas de Fe, y no me olvidé del del Espíritu Santo. ¿Cómo olvidarme si estaba donde quiera?

Me paré a comprar Fuerzas y Coraje para ayudarme con ésta carrera que es la vida.  Ya se me llenaba la canasta. Cuando recordé que necesitaba Gracia, y no podía olvidar la Salvación, pues era gratis.  Siendo así traté de comprar bastante para salvarme a mí y salvarte a tí.

Caminé hacia el cajero para pagar lo que debía, pues creí que tenía todo lo que necesitaba para hacer la voluntad de mi Padre.  Pero cuando caminaba hacia el cajero, ví la Oración, y tuve también que poner en mi canasta, porque sabía que cuando saliera de la tienda, el Pecado me iba a estar esperando.

Había Paz y mucha Felicidad.  Están en el último estante, Canción y Alabanza, colgaban del techo, y arranqué uno de cada uno para mí.

Llegué al cajero y le pregunté al Ángel: «¿cuánto debo?», Él sonrió y me respondió, «Lleva tu canasta donde quiera que vayas».   Otra vez le pregunté: «Sí, ¿pero cuánto debo?. El otra vez me sonrió y me respondió:

» HIJO MÍO, JESÚS PAGÓ TU DEUDA HACE MUCHO TIEMPO «

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