HOY CUMPLIMOS 65 AÑOS JUNTOS

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La Historia de esposos muy ancianos que vivía en una zona campesina de extrema pobreza. No habían tenido hijos y vivían sólo de la caridad de la gente de la aldea.

Cada día, salía él hacia el mercado con la esperanza de conseguir alguna cosa para comer en la noche junto a su amor. Su único tesoro era una vieja pipa de madera que hacía mucho tiempo que no veía el tabaco, pero él se la colgaba en la boca para espantar un poco el hambre del día.

Ella se sentaba a media mañana a la entrada de la choza que habitaban y peinaba mil veces sus largas trenzas, su máximo tesoro y su orgullo. Sin embargo, el pelo blanco y largo hacía mucho que no conocía algún peine, pues el último que había tenido se había destrozado y no había logrado conseguir otro. Al ponerse el sol, él llegaba con algún paquetito de frutas que alguien le había regalado. Así era cada día. Llegó el día del aniversario de bodas.

Él salió como cada mañana temprano, pensando qué le regalaría a ella. Nada tenía y su día se veía negro. Por su parte, ella se sentó en la puerta de la casita pensando como celebrar si no había con qué.

Sin embargo, al llegar la tarde, él llegó con un pequeño paquete que le dió con un suave beso en la frente -feliz aniversario-. Ella sacó de debajo de la sillita un paquetito que le entregó con una gran sonrisa.

Al abrir cada uno su regalo, se miraron y sollozaron en silencio, disfrutando de el gran amor que se tenían.

Ella había vendido sus trenzas y le había comprado un atadito de tabaco para su pipa.

Él había vendido su pipa y le había comprado un hermoso par de peines para sus trenzas.

Muchas veces entendemos el amor como el de pareja, donde existe muchas veces una componente posesiva y pasional, que es una forma de egoísmo.

El amor verdadero va más allá de lo que miran nuestros ojos, como lo dice una cita en el libro de El Principito:

“Lo esencial es invisible a los ojos” 

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